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Historia de Somosierra

Plano siglos XII - XIV Villa de Sepúlveda 

ORÍGENES Y ORGANIZACIÓN TERRITORIAL

La estratégica ubicación de Somosierra, en un angosto paso natural entre las montañas que unen las dos Castillas, ha sido siempre paso obligado, aunque, posiblemente, no de asentamiento debido a sus condiciones climáticas, entre los pueblos que desde nuestros orígenes poblaron nuestra península, como lo demuestran algunos hallazgos como una pequeña hacha pulida de la Edad del Bronce y una moneda romana del siglo II.

Con la invasión árabe en el siglo VIII es cuando aparece documentación fehaciente del puerto. Los musulmanes lo conocieron como “Fayy Al-Sarrat” o “Fayy Tariq” (Paso de la Sierra o de Tariq), nombre que más tarde se castellanizaría como puerto de Fozarach.

Durante la Edad Media, el puerto fue cobrando importancia, y el 3 de enero de 1305, la Comunidad de Villa y Tierra de Sepúlveda, a quién pertenecían estos pueblos, otorga privilegios para la fundación de Somosierra, Colladillo (actualmente despoblado y desaparecido) y Robregordo, eximiéndoles de todo tipo de impuestos a los repobladores que vinieran de fuera de las tierras de Sepúlveda. En 1375, durante el reinado de doña Juana, estas aldeas pasaron a engrosar las posesiones de los señores de Buitrago del Lozoya, aunque nunca pertenecieron a esta Comunidad de Villa y Tierra.

Somosierra, Colladillo y Robregordo siempre formaron un solo concejo y un único término, reuniéndose sus autoridades en Colladillo, por ser el más céntrico, para resolver los asuntos relacionados al concejo, pero diversos roces en el uso de pastos y terrenos comunales, dieron lugar a la segregación de Somosierra y Robregordo, formando dos concejos independientes con jurisdicción propia en 1771. Por estas fechas, Colladillo ya estaba despoblado.

En el siglo XVIII Somosierra contaba con unas 100 casas y unos 380 habitantes y disponía de carnicería, tienda de aceite y vinagre, y, como pueblo tradicionalmente de paso, de una taberna y seis mesones. En 1737 sufre un gran incendio que destruye buena parte del caserío.

En 1833, con la nueva reestructuración provincial española, Somosierra pasa a formar parte de la provincia de Madrid, y en el primer tercio del siglo XIX adquiere autonomía propia dejando de pertenecer a los Duques del Infantado con la abolición de los privilegios señoriales en nuestro país.

GUERRA DE LA INDEPENDENCIA

El 30 de noviembre de 1808 tiene lugar en Somosierra uno de los acontecimientos históricos más importantes del siglo XIX, con la defensa y toma del puerto por las tropas napoleónicas.

La estratégica ubicación de Somosierra en el alto del puerto y su condición de paso obligado para el acceso a Madrid, hicieron que el 30 de noviembre de 1808 se desarrollara una de las páginas más importantes de la Guerra de la Independencia. Tras la apresurada salida de José I de Madrid por el levantamiento del pueblo español contra la ocupación francesa, entra en nuestro país un enorme ejército al mando del mismo Napoleón Bonaparte en persona. Ante este hecho, la Junta Central Gubernamental del Reino decide organizar una improvisada fuerza para la defensa de los pasos de la sierra que dan acceso a la capital. Al general Benito San Juan se le encarga la defensa del puerto de Somosierra con unos 9000 hombres, la mayoría voluntarios sin experiencia y con escaso o deficiente armamento y, coloca 16 cañones, de forma escalonada en cuatro baterías, en la vertiente norte del puerto. La batería más elevada se sitúa junto a la Ermita de la Soledad, en la misma población de Somosierra y la infantería se ubica sobre los cerros y vaguadas que flanquean el camino de subida para no dejar avanzar al enemigo.

El mismo día 30 de noviembre, desde primera hora de la mañana, las fuerzas francesas se detienen al pie del puerto interceptadas por la primera batería de cañones y el fuego de las avanzadas posiciones españolas que flanquean el paso.

El mariscal Víctor envía dos regimientos de Infantería Ligera que asciendan por las laderas del Barrancal y de Cebollera Vieja para envolver a los tiradores españoles. Desde su posición, Napoleón observa la situación y ante las numerosas bajas francesas ordena la intervención de la Caballería Ligera Polaca al mando del general Montbrun. La orden es una carga suicida de poco más de 150 jinetes contra 16 cañones y cientos de fusiles disparando, y finalmente, sale el tercer escuadrón de caballería bajo las órdenes del capitán Kozietulski que ataca contra la primera batería, superándola y dejándola fuera de combate. Los artilleros del segundo puesto huyen ante el empuje polaco y, finalmente, cruzan la tercera batería y alcanzan el puerto donde se ubican los últimos cañones junto a la Ermita. La toma del puerto fue una auténtica masacre, más de la mitad de bajas del batallón polaco y la caída de todos los oficiales que comenzaron la carga, excepto el teniente Niegolewski, único que consiguió coronar el puerto y salvar la vida milagrosamente tras dos tiros en la cabeza y numerosos golpes de bayoneta.

La rapidez de la carga y la osadía de los atacantes sorprendieron a las defensas españolas que, junto a su inexperiencia en el campo de batalla, dejaron escritas para la historia polaca una de las páginas más brillantes de sus héroes nacionales. En España, por lo que supuso la derrota, fue un acontecimiento para olvidar, pero en Polonia es un acontecimiento conocido por toda la población. Se puede decir que, aunque por diferentes razones, Somosierra es más conocida, históricamente, en Polonia que en nuestro propio país.

En la actualidad, con motivo del aniversario de esta batalla, cada 30 de noviembre, la asociación de polacos, rememora anualmente esta hazaña junto a la Ermita en un Acto Homenaje de la Batalla de Somosierra.

Una placa puesta en la pared de la Ermita de Nuestra Señora de la Soledad, en 1998, recuerda a los héroes polacos y españoles caídos en este mismo lugar más de dos siglos atrás.

La Bataille de Somosierra 

Placa conmemorativa de la Batalla de Somosierra

Guerra civil Sierra de Guadarrama por Albero y Segovia 

GUERRA CIVIL

Durante la Guerra Civil Española (1936 – 1939), Somosierra vuelve a sufrir los estragos de la contienda por su estratégica posición en el paso del puerto hacia Madrid. Desde el primer alzamiento nacional, las fuerzas rebeldes vieron la necesidad de controlar el puerto de Somosierra como puerta de acceso a Madrid. El gobierno constitucional también lo entendió así y desde el mismo día en que se declaró la guerra, el 18 de julio de 1936, los enfrentamientos en Somosierra fueron encarnizados durante los dos meses siguientes cuando, tomado el puerto por las fuerzas nacionales, quedó la línea del frente entre Somosierra y Buitrago del Lozoya.

El 25 de julio el ejército nacional, con tropas bien entrenadas y armadas, atacan fuertemente la línea de Somosierra y consiguen retomar el puerto y túnel ferroviario, que es utilizado como puesto de mando, polvorín y hospital de campaña e intentan avanzar hasta Buitrago, pero la columna del capitán republicano Francisco Galán (brigada 13), que estaba en Buitrago del Lozoya, los detiene en seco a la altura de Madarcos, aunque gracias a la intervención de la aviación alemana y los bombardeos de los Stukas, hacen retroceder a la brigada 13 republicana hasta la Peña del alemán donde se fortifican. Al día siguiente, tropas de García Escámez al mando del teniente coronel Cebollino, con los Batallones San Marcial y Bailén ocupando el cordal de las Cebolleras, al Este del puerto, y la parte alta del cordal principal de la sierra, por el Oeste, controlan totalmente la carretera de subida al puerto desde Buitrago. Se lucha durante más de un mes para evitar que los nacionales se hagan con la línea de embalses, mientras se construye una intrincada red de trincheras, parapetos y fortines por municipios como Prádena del Rincón, Paredes de Buitrago, Gandullas, etc.

A finales de 1936 el frente se estabiliza al no conseguir el ejército sublevado pasar de Buitrago ni tomar los embalses, aunque dominaría los puertos de Somosierra y de Lozoya y los pequeños pasos del cordal principal entre las vertientes segoviana y madrileña y, durante el resto de la guerra, dejaron de atacarse y mantuvieron sus posiciones. Todo el sector de Somosierra se convirtió en lo que se llamaría un “frente dormido” hasta el fin del conflicto en 1939.

LÍNEA DE FERROCARRIL Y ESCUELA DE VUELO SIN MOTOR

En 1968 entra en servicio la línea de ferrocarril Madrid-Burgos que, aunque se inició en 1926, fue paralizada durante la Guerra Civil por la contienda, ya que fue escenario de algunos combates entre ambos contendientes. Atraviesa el puerto y en 1992 se inauguró el tramo de Somosierra con la creación de dos túneles en la autovía Madrid-Burgos.

En 2011 el túnel sufrió un colapso tras su desprendimiento parcial, permaneciendo cerrado en la actualidad. Esto supuso que el tráfico de la línea quedase interrumpido entre Soto del Real y Aranda de Duero. En 2018, Adif taponó con un pequeño muro las dos entradas del túnel, para evitar el acceso a éste por personal no autorizado, por peligro de desprendimientos.

Somosierra también es relevante en la historia de Vuelo sin motor de España, ya que contó con una de las Escuelas Oficiales de Vuelo sin Motor dependientes del Ejército del Aire español. La Escuela de Somosierra es de las más románticas, ya sea por estar enclavada en la montaña o por la áspera modestia de sus condiciones. Se crea en 1942, en el principio de la posguerra y finaliza su actividad en 1980. 

Este centro de vuelo era un conjunto de prados de montaña a unos 1550 m. de altitud, ondulados y poco definidos, con importantes elevaciones al Norte y depresiones abarrancadas hacia el sur, por lo que no era el modelo ideal de una zona de aterrizaje convencional, incluso la meteorología tampoco era la más propicia. Durante los primeros años, se adaptó un poco el terreno, se construyó una carretera, el edificio de la escuela y un hangar.

Estas instalaciones eran estatales, siendo fundadas en los años 40 junto a otras dos escuelas (Ocaña-Toledo y Monflorite-Huesca), que con los años pasaron a depender de Aviación Civil (Ministerio de Transportes).

Contaba con una pista de acceso en la zona más al sur, en el centro de esa zona se situaba la zona de aterrizaje y, al norte, el hangar y los edificios de alojamientos del personal.

Los planeadores eran impulsados por un sistema de tornos (uno en la parte alta del valle, junto a una pequeña caseta y otro frente a los hangares) que conseguían levantar los veleros, que volaban sobre el valle durante un corto tiempo, aterrizando entre el hangar y la residencia.

En el verano de 1961 se efectuaron las grabaciones del Noticiario-Documental (NO-DO) “Vuelo silencioso” correspondiente a la Escuela de Somosierra, entre lo más espectacular, se puede ver la secuencia del lanzamiento simultáneo de tres Schulgleiter, un planeador con el que formar a nuevos pilotos. Se trata de un planeador monoplaza bastante primario, construido de madera y tela y cuyo vuelo dura pocos segundos. 

El último vuelo fue registrado en 1982 y posteriormente se cerró la escuela y quedó completamente abandonada. Actualmente, se mantienen en pie el edificio principal de los alojamientos de la Escuela de Somosierra, así como el hangar, aunque por dentro, debido al abandono del lugar y el vandalismo y el pillaje, están destruidos y desvalijados en su interior.

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